El cortometraje animado Lucky You es un claro ejemplo de que el amor puede cambiarlo todo y que siempre llegará aquella persona que con un abrazo y una sonrisa recomponga cada parte rota de nuestra alma.
No escuchamos para comprender, escuchamos para contestar.
Si queremos ser escuchados es importante que cultivemos nuestra capacidad de hacerlo. Las relaciones requieren de reciprocidad y de tolerancia, algo que generalmente descuidamos.
Por eso para aprender a convivir con otras personas tenemos que escuchar su otra verdad y no solo nuestra razón. La comunicación es indispensable para escuchar al otro.